
El candidato acaba de decir que sí. Tú notificas al cliente. Horas después, el candidato te llama: su empresa actual le acaba de ofrecer 4.000 euros más al año. No sabes qué va a decidir. Y lo peor — no sabes qué decirle.
Actualización agosto de 2026: comparar opciones sin empujar
Antes de recibir la oferta, construye con la persona una hoja de decisión breve: motivos del cambio, condiciones imprescindibles, dudas abiertas, calendario y personas que influyen. Revalídala cuando aparezca una propuesta concreta. No es una promesa de aceptar. Es una forma de evitar que un aumento anunciado bajo presión borre todo el contexto previo.
Compara fijo, variable demostrable, función, manager, ubicación, presencia, desarrollo y riesgos. No uses el salario anterior como único ancla ni pidas documentos que no necesitas. La AEPD sitúa ya en la selección los deberes de información, finalidad, seguridad y custodia. Registra la información necesaria para decidir, no una copia de la vida financiera del candidato.
Comprueba también el calendario de salida. El artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores remite el preaviso de dimisión a convenios colectivos o costumbre, por lo que quince días no es una regla universal. Usa el control de preaviso y disponibilidad y conserva decisiones y próximos pasos en el CRM de la agencia.
Las contraofertas son la última milla del reclutamiento. El momento donde se concentra más valor — y más riesgo. La mayoría de consultores de selección reaccionan en lugar de anticipar. Esta guía es sobre cómo hacer lo segundo.
Por qué las contraofertas son un problema estructural, no un accidente
Las cifras publicadas sobre contraofertas cambian mucho según país, sector, nivel y definición. No trates un porcentaje global como si describiera tu proceso español. Incluye el escenario en cada mandato donde la persona tendrá que comunicar su salida y mide después su frecuencia real por especialidad y seniority.
Las empresas hacen contraofertas porque retener a alguien que ya saben que funciona es más barato que buscar y formar a un sustituto. Tienen razón en el cálculo de costes — pero cometen un error de diagnóstico. El candidato no pidió irse por el dinero: el dinero fue la excusa visible. La raíz suele ser otra cosa.
Para el consultor de selección, la contraoferta representa horas de trabajo en riesgo, un fee que puede no llegar, y un cliente que ha avanzado en el proceso y ahora puede perder su candidato. Gestionar bien esta situación — antes y después de que ocurra — es parte central del valor que aporta un buen consultor.
Una aceptación no demuestra que el motivo de salida haya desaparecido. Antes de cerrar el caso, comprobad qué problema quería resolver la persona y si la propuesta interna cambia ese problema de forma verificable.
La preparación: hablar de la contraoferta antes de que exista
El momento de abordar la posibilidad de contraoferta no es cuando el candidato te llama diciendo que su empresa actual le ha hecho una propuesta. Ese momento ya es demasiado tarde para la prevención. La conversación tiene que ocurrir antes — idealmente en la segunda o tercera entrevista con el candidato, cuando ya hay confianza y el proceso avanza.
La pregunta directa funciona mejor que cualquier rodeo: "Si tu empresa actual te hace una contraoferta cuando presente tu dimisión, ¿qué harías?" La respuesta que des a esta pregunta te dice más sobre el candidato que cualquier test de personalidad.
Si el candidato dice "No, tengo las cosas claras, llevo tiempo queriendo irme" — bien. Anótalo. Y vuelve a verificarlo cuando la situación sea real, porque la presión del momento cambia las cosas.
Si el candidato dice "Bueno, depende de cuánto me ofrezcan" — eso es información crucial. Significa que el motivo principal del cambio sí es el dinero, y que la posición que le ofreces tiene que ser suficientemente mejor en términos económicos para que la contraoferta no sea competitiva, o que hay otros elementos de la oferta (proyecto, responsabilidades, cultura) que anclen la decisión más allá del salario.
El escenario: candidato comercial en Barcelona, 38.000 € vs. 41.000 €
Pongamos un caso concreto. Candidata para una posición de Account Manager en una empresa de software B2B en Barcelona. Salario actual: 34.000 € brut/año más variable. La oferta del cliente: 38.000 € fijo más comisiones potencialmente más altas. La candidata acepta verbalmente. Al día siguiente, la empresa actual le contraoferta con 41.000 € fijo y la promesa de ascenso en doce meses.
Matemáticamente, la contraoferta gana en el fijo. Pero el análisis completo es diferente: la empresa actual lleva dos años sin subir sueldos y solo lo hace cuando un empleado amenaza con irse — eso dice algo sobre la cultura. Las comisiones de la nueva empresa son verificables con datos de otros comerciales del equipo. El ascenso prometido no tiene ni fecha ni compromiso escrito. Y la candidata mencionó en la segunda entrevista que su relación con su manager actual es tensa.
Esta información — que tienes si has hecho bien tu trabajo durante el proceso — es la que te permite tener una conversación real con la candidata sobre la decisión, en lugar de simplemente insistir en que acepte la oferta de tu cliente.
El script de 5 pasos para gestionar una contraoferta
Cuando el candidato te llama con la contraoferta, no entres en pánico y no presiones. La presión genera resistencia y daña la relación. Este es el proceso que funciona:
Paso 1: Escucha sin interrumpir. Deja que el candidato te explique completamente qué le han ofrecido y cómo se siente. No hagas comentarios sobre la contraoferta todavía. Solo escucha. Cuando termina, pregunta: "¿Cómo te hace sentir esto?" — no "¿Qué vas a hacer?" Las emociones son la información más relevante en este momento.
Paso 2: Valida la dificultad de la situación. "Es completamente comprensible que esto sea difícil. Están valorando lo que aportas, y es una buena señal." No trivialices la contraoferta ni actúes como si fuera manipulación obvia — aunque a veces lo sea. El candidato tiene que sentir que puedes tener una conversación honesta, no que intentas venderle algo.
Paso 3: Vuelve a las razones originales del cambio. "Cuando hablamos la primera vez sobre por qué querías un cambio, mencionaste [razón específica que te dijo — proyecto más interesante, conflicto con el manager, falta de crecimiento, etc.]. ¿Eso ha cambiado con esta oferta?" Esta pregunta ancla la conversación en lo que importa realmente, no solo en el número.
Paso 4: Compara hechos sin usar estadísticas de miedo. Revisa qué cambia por escrito, durante cuánto tiempo, quién lo aprueba y cuáles de los motivos iniciales siguen intactos. Pregunta: «¿Qué problema resuelve esta propuesta y cuál permanece?». Esa conversación aporta más que una cifra genérica sobre cuánto tiempo suelen quedarse otras personas.
Paso 5: Devuelve la decisión al candidato, con claridad. "Al final, esta es tu decisión y tiene que ser la correcta para ti. Lo que sí te pido es que tomes el tiempo que necesites, que no decidas esta noche bajo la presión del momento, y que cuando lo hagas sea porque tienes claro qué es lo que quieres — no porque una cifra en el papel te resulte mayor." Fija una llamada concreta en 24-48 horas para hablar de nuevo.
Cuando la persona ya se inclina por una contraoferta, presionarla suele deteriorar la relación. El consultor aporta más valor ordenando preguntas, riesgos y próximos pasos que intentando decidir por ella.
Cuándo la contraoferta no tiene solución táctica
No todas las contraofertas se pueden gestionar. Hay situaciones en que el candidato va a aceptar la contraoferta y punto — y el consultor que lo acepta mantiene su reputación intacta.
Si el candidato estaba buscando un cambio principalmente por presión externa (pareja, familia, situación económica momentánea) pero en realidad estaba cómodo en su empresa actual, la contraoferta le da la excusa perfecta para quedarse. No hay argumento que cambie esto.
Si la oferta de tu cliente no es competitiva en términos objetivos — salario significativamente inferior, peores beneficios, proyecto menos interesante — una contraoferta de la empresa actual con mejores condiciones va a ganar. La solución no es convencer al candidato de que se equivoca: es hacer mejor trabajo de cualificación del candidato al principio del proceso para detectar este desajuste antes.
Si la relación del candidato con su empresa actual es buena y solo estaba buscando "ver qué había en el mercado" sin intención real de irse — eso es un candidato que no debería haber entrado en el proceso en la fase que entró. Esta información sale si haces bien las preguntas en la primera entrevista de candidato.
Tabla de señales de riesgo de contraoferta
| Señal detectada | Riesgo de contraoferta | Qué hacer |
|---|---|---|
| Motivación principal = salario | Alto | Aclara expectativas y compara el valor total, sin imponer un porcentaje universal |
| Buena relación con el manager actual | Medio-alto | Profundiza en motivos de cambio más allá del salario |
| Cambio reciente con motivos todavía poco claros | Medio | Verifica si tiene historial de cambios frecuentes |
| No ha dicho nada a nadie en su empresa | Bajo-medio | Prepara la conversación de dimisión con él/ella |
| Conflicto claro con empresa/manager/cultura | Bajo | Candidato bien anclado en el cambio |
Preguntas frecuentes sobre contraofertas
¿Debo informar al cliente cuando hay una contraoferta?
Sí, siempre. El cliente tiene derecho a saber que el proceso está en riesgo. Infórmale de forma profesional: "El candidato ha recibido una contraoferta de su empresa actual. Estamos en conversación activa con él/ella y os actualizaremos en las próximas 48 horas." No dramatices ni transmitas pánico — eso genera ansiedad en el cliente y puede hacer que tomen decisiones precipitadas (como presionar al candidato directamente, lo que rara vez ayuda).
¿Puede el cliente mejorar su oferta para competir con la contraoferta?
Técnicamente sí, y a veces es la decisión correcta si el candidato es genuinamente el mejor y la diferencia es menor. Pero hazlo con cuidado: un candidato que negocia al final del proceso — cuando ya hay una oferta formal aceptada verbalmente — envía una señal sobre cómo va a negociar dentro de la empresa. No es necesariamente un problema, pero el cliente debe saberlo. Sé transparente sobre la dinámica.
¿Qué pasa si el candidato acepta la contraoferta y se queda?
No hay fee. Tampoco drama. Mantén la relación con el candidato — seis, doce, dieciocho meses después es probable que vuelva al mercado, y si has gestionado la situación con profesionalidad recordará cómo fue esa conversación. Las relaciones a largo plazo con candidatos son parte del capital real de un consultor de selección. Una contraoferta aceptada bien gestionada puede ser el inicio de una relación de cinco años.
¿Cómo registro y gestiono estas situaciones si tengo varios procesos activos?
Tener documentación estructurada de cada candidato — incluyendo motivaciones de cambio, señales de contraoferta y estado de cada conversación — se vuelve frágil cuando vive entre correo y notas. Si el equipo pierde el contexto al cambiar de propietario, un ATS con notas de candidato estructuradas permite recuperar la evidencia y la siguiente acción sin depender de la memoria individual.
¿Cuánto tiempo es razonable dar al candidato para decidir sobre la contraoferta?
Acordad un plazo concreto según la información pendiente y las necesidades de ambas partes. Fija la próxima llamada desde el inicio; si el candidato pide más tiempo, pregunta qué dato necesita y comunícalo al cliente. Un ultimátum genérico puede acelerar una respuesta, pero no necesariamente una decisión informada.
Para gestionar eficientemente el pipeline completo — desde el sourcing hasta el cierre, incluyendo la gestión de contraofertas — consulta nuestra guía sobre software de reclutamiento para agencias en España. Y si quieres ver cómo Yena ayuda a consultores a mantener el control de procesos complejos, el pipeline de candidatos con notas estructuradas está diseñado exactamente para esto. Consulta los planes y condiciones actuales antes de evaluar el flujo con tu equipo.
Control total sobre cada proceso, hasta el cierre
Notas estructuradas de candidato, pipeline visual, alertas de seguimiento y RGPD nativo. Para consultores que gestionan diez o más procesos activos.
Ver planes y condiciones actuales