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ETT vs Consultora de Selección en España 2026: Cuándo Usar Cada Modelo

Diferencias legales y prácticas entre una ETT y una consultora de selección de personal en España. Ley 14/1994, costes, tipos de roles y cómo el software los sirve de forma diferente.

Janis Kolomenskis

10 min de lectura
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ETT versus consultora de selección de personal en España 2026

Una empresa necesita veinte operarios de almacén para la campaña de Navidad. Otra necesita un director de operaciones que dure cinco años. Los dos son problemas de talento, pero las soluciones son completamente distintas. Confundirlas sale caro.

En España, la distinción entre una ETT (Empresa de Trabajo Temporal) y una consultora de selección de personal no es solo semántica. Tiene consecuencias legales, económicas y operativas que afectan directamente a su empresa. Esta guía le ayuda a entender cuándo usar cada modelo, y por qué intentar que una haga el trabajo de la otra suele terminar mal.

La diferencia fundamental: quién es el empleador

Aquí está la distinción que lo cambia todo: cuando contrata a través de una ETT, la empresa de trabajo temporal es el empleador legal del trabajador. Su empresa es la "empresa usuaria" que dirige y organiza el trabajo, pero no tiene relación laboral directa con el trabajador cedido.

Cuando contrata a través de una consultora de selección, el proceso es diferente. La consultora localiza, evalúa y presenta candidatos. Pero si el proceso llega a buen puerto, la relación laboral se establece directamente entre su empresa y el candidato. La consultora cobra honorarios por el servicio, no por ceder trabajadores.

Esta diferencia define todo lo demás: el marco legal aplicable, la estructura de costes, los riesgos, y el tipo de necesidades que cada modelo puede cubrir.

El marco legal de las ETT: Ley 14/1994 y sus actualizaciones

Las ETT en España están reguladas principalmente por la Ley 14/1994, de 1 de junio, que regula las empresas de trabajo temporal, y sus posteriores modificaciones, incluyendo las introducidas por la Ley 29/1999 y el Real Decreto 417/2015, que aprobó el Reglamento de las ETT.

Para operar, una ETT debe obtener autorización administrativa previa de la autoridad laboral competente (generalmente la comunidad autónoma) y constituir una garantía financiera. No cualquier empresa puede "hacer de ETT" sin cumplir estos requisitos. Si alguien le ofrece ceder trabajadores sin ser una ETT autorizada, está ante una cesión ilegal de trabajadores, que acarrea sanciones graves para ambas partes.

La norma también establece los supuestos en que se puede recurrir a una ETT. No es libre. La empresa usuaria puede contratar trabajadores cedidos para cubrir necesidades temporales, concretas y específicas, en los mismos supuestos que justifican un contrato de duración determinada: sustitución de trabajadores con derecho a reserva de puesto, incremento circunstancial de actividad, o realización de una obra o servicio determinado.

Desde la reforma laboral de 2021 (Real Decreto-ley 32/2021), los contratos de duración determinada se han endurecido significativamente. Esto afecta también a las ETT: la temporalidad injustificada tiene ahora consecuencias más serias, incluida la posible conversión en indefinido.

Cuánto cuesta una ETT en realidad

La factura de una ETT incluye conceptos que es importante desglosar para comparar correctamente con otras alternativas.

El coste total incluye: el salario del trabajador según el convenio aplicable, las cotizaciones sociales a cargo de la empresa (que la ETT ingresa pero repercute en la factura), y el margen comercial de la ETT, que típicamente oscila entre el 18% y el 35% sobre el coste salarial total.

Para un trabajador con salario bruto de 20.000€ anuales y cotizaciones a cargo de empresa del 30%, el coste para la empresa usuaria puede rondar los 33.000-36.000€ anuales, dependiendo del margen de la ETT y las condiciones negociadas.

Hay que sumar los posibles gastos de formación específica que la ETT puede cobrar aparte, y las comisiones de contratación directa si al final decide incorporar el trabajador a su plantilla. Este último punto es negociable: conviene dejarlo claro por escrito antes de empezar.

El marco de las consultoras de selección: sin regulación específica de autorización

Las consultoras de selección de personal no necesitan autorización administrativa específica para operar en España. Cualquier empresa puede ofrecer servicios de selección de personal, aunque en la práctica las consultoras profesionales están dadas de alta en los epígrafes correspondientes del IAE y cumplen con la normativa general de protección de datos y prevención de riesgos.

Esto hace que el mercado sea más heterogéneo. Hay consultoras muy profesionales y hay operadores que ofrecen poco más que una búsqueda superficial en portales de empleo. La calidad varía enormemente y los precios no siempre reflejan la calidad del servicio.

El modelo de honorarios más común en consultoras de selección para perfiles no directivos es elcontingency: se paga solo si se contrata al candidato presentado. La tarifa habitual está entre el 10% y el 18% del salario bruto anual del candidato, con una garantía de reposición (normalmente de 3 a 6 meses) si el candidato no supera el período de prueba o abandona pronto.

¿Cuándo usar una ETT? Los casos claros

La ETT tiene sentido cuando la necesidad de personal es genuinamente temporal y previsiblemente corta. Casos concretos:

Picos estacionales de producción. Una empresa de logística que necesita 40 operarios adicionales entre octubre y enero. Una empresa de hostelería que refuerza el servicio en verano. La ETT permite incorporar rápidamente y sin compromisos a largo plazo.

Sustituciones. Baja maternal, baja médica prolongada, excedencia. La ETT gestiona el contrato, las cotizaciones y la posible prórroga sin que su departamento de RRHH tenga que absorber toda la gestión administrativa.

Proyectos con fecha de fin definida. Una empresa que tiene un contrato específico con un cliente durante seis meses y necesita personal adicional solo durante ese período.

Agilidad cuando el tiempo apremia. Las ETT tienen bolsas de candidatos preseleccionados para perfiles estandarizados. Si necesita un administrativo con Excel avanzado mañana, una ETT con buena base de datos puede tenerlo en 24-48 horas. Una consultora de selección tardará más aunque el proceso sea más cuidadoso.

¿Cuándo usar una consultora de selección? Los casos claros

La consultora de selección tiene sentido cuando la incorporación es para la plantilla permanente de la empresa y el perfil requiere evaluación cuidadosa. Casos típicos:

Posiciones permanentes de cualquier nivel. Si quiere contratar directamente y el trabajador pasará a ser empleado de su empresa, la consultora de selección es el vehículo correcto. No tiene sentido montar una relación de cesión temporal para algo que pretende que sea definitivo.

Perfiles técnicos o especializados. Un ingeniero de procesos, un controller financiero, un director de marketing. Estos perfiles requieren evaluación técnica real, no solo verificación de disponibilidad inmediata. Una consultora especializada en el sector vale lo que cobra si hace bien ese trabajo de evaluación.

Cuando su empresa no tiene capacidad de sourcing. Una pyme sin equipo de RRHH dedicado que necesita contratar dos personas al año puede no tener ni el tiempo ni las herramientas para hacer el proceso correctamente. Una consultora lo hace por ellos.

Confidencialidad o discreción. Si no quiere publicitar que está contratando para una posición concreta —quizás está reemplazando a alguien que todavía trabaja en la empresa— una consultora puede gestionar el proceso sin exposición pública.

La zona gris: cuando ninguno encaja del todo

Existe una figura intermedia que a veces se confunde con ambas: el Outsourcing de Procesos de Selección (RPO, Recruitment Process Outsourcing). En este modelo, una empresa externaliza completamente su función de reclutamiento a un proveedor especializado que actúa como su departamento de RRHH de selección.

No es ETT (no cede trabajadores) ni consultora de selección convencional (no cobra por proceso, sino por contrato de servicio continuado). Para empresas en fase de crecimiento acelerado que necesitan contratar 20-50 personas al año sin querer construir un equipo interno, el RPO puede ser la respuesta más eficiente.

Cómo el software sirve de forma diferente a ETTs y consultoras

Las necesidades tecnológicas de una ETT y de una consultora de selección son distintas, aunque superficialmente parezcan similares.

Una ETT gestiona un volumen alto de trabajadores con rotación frecuente, múltiples clientes simultáneos, y una carga administrativa importante: contratos, cotizaciones, partes de trabajo. Su software prioritario es un sistema de gestión laboral + una base de datos de candidatos disponibles (pool de talento).

Una consultora de selección, en cambio, gestiona procesos activos con varios candidatos en diferentes etapas, relaciones a largo plazo con candidatos de perfil medio-alto, y la comunicación con clientes sobre el avance de los procesos. Su necesidad tecnológica central es un ATS/CRM de reclutamiento que permita seguimiento detallado del pipeline.

Para una consultora que gestiona procesos de selección para empresas clientes, tener un buen sistema no es un lujo. Es lo que diferencia a una operación profesional de un Excel compartido que se pierde en el email. La visibilidad sobre qué candidatos están en qué fase, qué feedback ha dado cada cliente y cuándo toca hacer seguimiento es básica para entregar resultados.

El CRM de reclutamiento para consultoras de Yena está diseñado específicamente para este modelo: gestión de clientes + candidatos en un solo sistema, con seguimiento del estado de cada proceso y recordatorios automáticos de seguimiento.

Errores frecuentes que conviene evitar

El error más costoso: usar una ETT para cubrir una necesidad estructural que en realidad es permanente. Si lleva dos años renovando el mismo contrato temporal a través de una ETT para el mismo trabajador, probablemente está ante una situación de fraude de ley. La reforma laboral de 2021 ha endurecido las consecuencias.

El segundo error: elegir una consultora por precio sin evaluar su especialización sectorial. Una consultora que se presenta como experta en "todos los perfiles" raramente tiene la profundidad necesaria para cubrir bien un perfil técnico especializado. Pregunte cuántos procesos similares han cerrado en los últimos doce meses.

El tercero: no tener en cuenta la garantía. Una consultora que no ofrece garantía de reposición en caso de abandono prematuro del candidato está trasladando todo el riesgo al cliente. No es un trato justo cuando usted está pagando el 15% del salario anual.

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Janis Kolomenskis

18 de marzo de 2026

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